Como tantas cartas empiezo esta carta diciendo una frase tan típica como “te escribo esto sabiendo que nunca lo vas a leer”.
La escribo a modo de despedida.
Esta carta intenta ser un compendio de las cosas que, a riesgo de decirlas, nos pondríamos sensiblones y llorariamos como magdalenas pero de algun modo necesitan ser dichas.
Como toda buena relación, nos conocimos por casualidad, un bar atestado de gente, yo intentado huir de tí y tú inivitándome a tomar algo.
Con el tiempo fueron aumentando las risas, la confianza, las conversaciones a las tantas de la mañana con cigarros entre los dedos…
Has sido un grandísimo apoyo, a través de estos 5 años (y que serán más), has sido mi confidente. Imagino que habría bastantes cosas que no hubieran pasado de no haber estado tú, ahí. De no tener que sacarnos las confesiones a patadas cuando a los dos, en realidad, nos estaba pasando exactamente lo mismo.
Has sido un amigo un hermano para mí y aunque esto no sea más que un hasta luego, las cosas no volverán a ser como antes y es por eso que te agradezco todo lo que has hecho por mi aunque en realidad solo fuesen gestos o lágrimas de risa.
Gracias por lo abrazos, gracias por el entendimiento y por haberme ayudado a ser la persona que soy
y ahora, que eres tú quien lo pasa mal, sabes de sobra que aqui me tendrás.
Gracias por todo
Hasta luego
Audio: Como no podia ser de otra manera- KT Tunstall
2 respuestas hasta el momento ↓
Antang // Junio 16, 2008 a 12:26 am |
Esas cartas perdidas deben llegar al destinatario.
Antang // Junio 16, 2008 a 2:01 am |
¿Seguro? ¿Y aún así estarás tranquilo? Uhm… yo creo que si no tuvieses la mínima intención de que llegara, por lo menos a alguien, no habrías tenido la necesidad o idea de escribirla.
Al fin y al cabo es una carta es una carta ¿no?