Cuarto día por tierras extranjeras, día grisáceo. Primera vuelta grande por la ciudad y primera visita al Sena (Corrección al post anterior, lo que yo creía que era la catedral es una iglesiucha, la catedral de verdad es inmensa y preciosa), subiré fotos a las diferentes redes sociales.
Por clase voy empezando a entender el francés así que imagino que mi profesora (Bárbara) nos está hablando como si tuviésemos 3 años. Aunque la verdad que para llevar 3 días de clase no me defiendo mal, no sé llevar una conversación pero entiendo algo de lo que me dicen y puedo expresarme.
Como amiguitos tengo a una chiquita de Virginia (Abbey), que estudia en Wisconsin pero nació en California, una japonesita de Tokyo (Miki) que se ríe muchísimo y cada poco pone cara de no entender qué la estás diciendo y un inglés de Poole (Thomas) que sólo va a clase los miércoles, formamos un grupo variopinto.
Un poco mezclado con lenguas y hablando yo solo de vez en cuando para escuchar hablar en español a alguien, que la lengua de Cervantes también se echa de menos
Y poco más, los días se hacen largos, la distancia se nota y ya se empieza a echar de menos cierta gente importante que estaba ahí bastante a menudo, por lo demás se aprenden cosas:
Cosa aprendida nº 1: En un país extranjero no compres el sándwich más barato, coge el segundo más barato.
Cosa aprendida nº 2: Mira el día en el que cierran los museos antes de ir a verlos (martes).
Cosa aprendida nº 3: La única diferencia entre las prepúberes italianas y las españolas es que gritan en diferente idioma.
Cosa aprendida nº 4: Puede que poner los morros palante y hablar como si fueses gangoso funcione para que los franceses te entiendan, pero no funciona para que tú les entiendas a ellos.
Abracines para todos, un beso desde Normandía